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De mondongos a mondongos

 

Como parte de la saga: “Atentados a la flora intestinal” les platicaré en esta ocasión de un platillo inaudito. Inaudito por su sabor extremo delicioso, y por la sensación de incomodidad que deja el comerlo como verdadera bestia.

Me refiero al platillo “Mondongo en escabeche”, hijo gastronómico por hecho y por derecho de uno de los personajes mas conocidos en estos lares: Don José Lino Herrera, padre de familia con su maravillosa esposa Dña. Antonia con quien procreó  9 vástagos, aunque solamente le sobreviven como 20. Hombre fiel, claro,  a la receta original de su “mondongo en escabeche”.

En la elaboración de tan suculento plato, don José Lino procuró siempre mondongo fresco, mucha naranja agria, cebollas de gran calidad, mucha higiene (me consta) y ese algo que lo hizo famoso, esa pizca de particularidad que procuraba en sus guisos: su sazón.

Al ingresar al estomago este engendro culinario demanda sendos cerros de tortillas, aunque hay quien prefiere pan francés. Mucho líquido: horchata, tamarindo u otra similar y chile habanero perfectamente cortado en pedazos de 2 x 2 milímetros (si lo duda lleve su vernier o un micrómetro cuando venga a Kanasin a disfrutar de este “Enola Gay” Kanasinense).

Don José Lino murió por última vez hace algunos años, pero dio en sus hijos la heredad de la receta. Actualmente en el mercado principal de este poblado uno de ellos ofrece este peculiar manjar, su nombre Luis Herrera, pregunte por Cananá (no explicaré porque le dicen de esa manera). También sus otros hijos: Checos, Oscar, Abundio y creo también que Saúl conocen de su elaboración.

Decía mi madre que si comes sesos te haces inteligente, si corazón te haces una buena persona. Ahora sé porque mi estomago es tan grande: por comer “mondongo en escabeche”. Supongo que un gran porcentaje de los kanasinenses lo come, de ahí el tamaño de los vientres de mis paisanos.

Si deseas incluirte en el disfrute de este manjar sigue los siguientes pasos:

Despójate de tus complejos: si estas conciente de tu gordura, estas mal.

Olvídate de tus dolencias: ese colesterol, no existe, no existe, no existe.

Acude solo: si llevas compañía podría desanimarte, si es tu esposa ¡peor!

Ármate de antiácidos: ya sabes ¡burp!

Deja tu vergüenza en casa: para comer como animal, hay que ser desvergonzado.

Prepárate a disfrutar del exquisito sabor kanasinense por excelencia.

Provecho

 

Pedro E. Gorocica Orozco

kanasinero@yahoo.com

Kanasin, Yuc. 28 de febrero de 2001

 



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