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Higadito Kanasinense

 

Entre los fenómenos gastronómicos, creaciones kanasinenses, figura un guiso al que llamaría exótico, capas de matar a cualquiera no yucateco, recibe un nombre simple: “hígado”. Así es, el elemento principal es el hígado, lo que no si es sí de res o de puerco, pero de lo que estoy completamente seguro es de su delicioso sabor.

Este singular manjar se atribuye su invención a una señora muy querida en todo el poblado doña Francisca Bojórquez de Marrufo, mejor recordada como doña Cica, hoy difunta a quien le sobreviven un chorro de hijos y casi un millón de nietos y bisnietos.

Pues bien, doña Cica utilizaba en su elaboración hígado, carne, mucho jugo de naranjas agrias, rábanos, cilantro y algo que le sobraba, sazón. Que barbaridad, que ricos estaban sus guisos, todo lo que cocinaba sabia a gloria.

En su ingestión, la del hígado por supuesto, existe la tendencia a comer con exceso: una pila considerablemente alta de tortillas (barajas decía Don Manuel Solís), las de don Pol, por supuesto, aunque hay quien las come con salbutes, uno o mas refrescos embotellados u horchata y mucho picante, si no se suda no sirve. Para cerrar con broche de oro dos o tres sales antiácidas son muy recomendables.

Como se puede uno imaginar, al cometer con tanto entusiasmo el pecado de la gula, la ingesta con muy corta periodicidad no es posible. Una vez a la semana es mas que suficiente. Comensales mas doctos en el tema recomiendan aguardar hasta un mes o mas entre un atracón y otro.

A su muerte doña Cica cedió la patente y formula de elaboración a sus hijas para continuar con este delicioso misil gastronómico, mi hermana Auro nuera de doña Cica, en lo que se podría definir como plagio industrial aprendió a elaborarlo. El día de hoy las máximas autoridades en su elaboración son Silvia y Eloisa Marrufo.

Cuando el colesterol, los triglicéridos, el ácido úrico y las demás gracias me lo permiten acudo los domingos en la mañana al parque principal a someter mi estómago a la prueba del hígado de doña Cica. Pila de tortillas en mano y con mucho picante le hago los honores a tan formidable y muy kanasinense manjar.

Provecho.

 

Pedro E. Gorocica Orozco

Kanasin, Yuc. 21 de febrero de 2001

 



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